
Los drones ya se han convertido en una herramienta operativa para la prevención, vigilancia y análisis de incendios forestales.
Su capacidad para acceder a zonas difíciles, captar imágenes térmicas, localizar puntos calientes y enviar información georreferenciada ayuda a los equipos de emergencia a reducir la incertidumbre y tomar decisiones con mayor precisión.
Al mismo tiempo, varios proyectos tecnológicos españoles están trabajando en una nueva generación de aeronaves no tripuladas capaces de intervenir de forma más directa sobre el fuego.
Uno de los ejemplos más recientes es EXTINCIA, un proyecto en el que participa TECNALIA y que desarrolla drones eléctricos de gran capacidad, inteligencia artificial, asistencia LiDAR y sistemas para realizar descargas verticales y horizontales de hasta 600 kg.
No significa que estos sistemas estén sustituyendo actualmente a los aviones y helicópteros de extinción. Pero sí muestra con claridad hacia dónde puede evolucionar el uso profesional de los UAS en emergencias.
Los drones ya están trabajando en incendios forestales
El Gobierno de Aragón incorporó en 2026 una unidad específica de drones a su dispositivo INFOAR de prevención y extinción de incendios forestales.
La unidad está formada por 16 profesionales y dispone de dos aeronaves no tripuladas. Ambas cuentan con sistemas de georreferenciación y una de ellas incorpora una cámara térmica infrarroja.
La información capturada permite observar zonas de difícil acceso, detectar posibles reactivaciones, localizar puntos calientes, determinar su temperatura y situarlos con precisión sobre el terreno. Los datos se procesan posteriormente mediante software especializado para apoyar los trabajos de liquidación y reducir el riesgo de que el fuego vuelva a activarse.
Este es uno de los usos más valiosos de los drones en una emergencia: obtener información sin exponer innecesariamente al personal terrestre.
Termografía y georreferenciación para encontrar puntos calientes
Después de que las llamas visibles hayan sido controladas, todavía pueden quedar zonas con temperaturas elevadas bajo la vegetación, en troncos, raíces o acumulaciones de materia orgánica.
Estas zonas pueden provocar una reactivación horas después.
Una cámara térmica permite identificar diferencias de temperatura que no siempre pueden apreciarse con una cámara convencional. Si esa información se combina con la georreferenciación, los equipos de tierra pueden dirigirse a una ubicación concreta para comprobarla y consolidar la extinción.
INFOAR también señala que los drones pueden utilizarse para monitorizar perímetros, inspeccionar infraestructuras forestales, documentar el estado del terreno y desarrollar trabajos de fotogrametría después del incendio.
Una herramienta para observar, analizar y decidir
El valor del dron no se encuentra únicamente en la imagen aérea.
La verdadera utilidad aparece cuando la información capturada se integra dentro del operativo de emergencias y ayuda a responder preguntas concretas:
- ¿Dónde quedan puntos calientes?
- ¿Existe riesgo de reactivación?
- ¿Qué zonas son inaccesibles para los equipos terrestres?
- ¿Cómo está evolucionando el perímetro?
- ¿Qué infraestructuras pueden estar amenazadas?
- ¿Dónde deben concentrarse los trabajos de remate?
- ¿Qué daños deberán evaluarse después del incendio?
Por eso, una operación de este tipo requiere coordinación, personal formado, equipos adecuados y un procedimiento claro para transformar los datos aéreos en información útil.
EXTINCIA: drones capaces de realizar descargas de hasta 600 kg
El proyecto EXTINCIA representa un paso más en esta evolución.
TECNALIA ha participado en el diseño y validación de una aeronave eléctrica no tripulada de gran capacidad para la extinción de incendios forestales. El proyecto contempla descargas verticales y horizontales de hasta 600 kg, especialmente orientadas a pequeños focos próximos a zonas habitadas o infraestructuras críticas.
El centro tecnológico ha trabajado en el control de vuelo, técnicas de rechazo a perturbaciones, asistencia LiDAR para la aeronavegabilidad y un prototipo funcional a escala que ha sido probado con fuego real en laboratorio.
Es importante distinguir entre el objetivo final del proyecto y su estado actual de desarrollo.
No estamos ante una flota de drones que ya esté realizando de manera generalizada descargas de 600 kg en incendios forestales reales. Estamos ante un programa de investigación y validación que pretende demostrar la viabilidad técnica y operativa de este tipo de sistemas.
Inteligencia artificial y actuación en tiempo real
El proyecto combina aeronaves eléctricas de gran capacidad con inteligencia artificial y computación embarcada.
La finalidad es mejorar la precisión de la intervención, procesar información en tiempo real y adaptar la actuación a las condiciones del foco.
La IA puede ayudar a identificar áreas prioritarias, interpretar datos procedentes de distintos sensores y apoyar el control de la aeronave. Sin embargo, su incorporación a una operación de emergencia debe realizarse con supervisión, procedimientos definidos y criterios claros de validación.
En un incendio, una decisión incorrecta puede afectar a brigadas terrestres, aeronaves tripuladas, población e infraestructuras. La automatización debe servir para mejorar la información y la seguridad, no para eliminar la responsabilidad operacional.
El reto de convivir con helicópteros y aviones
Uno de los mayores desafíos para el uso de drones durante un incendio es la presencia de medios aéreos tripulados.
Helicópteros, hidroaviones, aviones de carga en tierra y aeronaves de coordinación pueden operar a baja altura, con visibilidad limitada y en un entorno que cambia rápidamente.
La introducción de un UAS sin coordinación puede representar un riesgo grave y provocar incluso la suspensión temporal de los medios aéreos de extinción.
Por ello, EXTINCIA también trabaja en sistemas que permitan la coexistencia segura entre aeronaves tripuladas y no tripuladas, así como en herramientas de comunicación, monitorización del personal y gestión del tráfico aéreo.
El futuro de los drones en emergencias dependerá tanto de la capacidad de la aeronave como de su integración segura dentro del operativo.
No es una operación convencional con drones
Volar en las proximidades de un incendio no puede plantearse como un trabajo audiovisual, una inspección ordinaria o una misión automática convencional.
El entorno puede incluir:
- humo y visibilidad reducida;
- altas temperaturas;
- fuertes corrientes ascendentes;
- cambios rápidos de viento;
- pérdida o degradación de comunicaciones;
- presencia de aeronaves tripuladas;
- brigadas trabajando sobre el terreno;
- infraestructuras amenazadas;
- cambios constantes en el perímetro operativo.
El piloto debe conocer sus responsabilidades, los límites de la aeronave y el procedimiento aplicable ante cualquier anomalía.
Además, toda operación debe estar integrada y autorizada dentro del dispositivo de emergencia correspondiente. Un vuelo particular o no coordinado puede poner en peligro al resto de participantes.
Qué necesita una unidad profesional de drones para emergencias
La tecnología es solo una parte de la solución.
Una unidad UAS destinada a tareas de emergencia debería disponer de:
- pilotos con formación adecuada;
- aeronaves y sensores adaptados a la misión;
- procedimientos normales, anormales y de emergencia;
- coordinación con el puesto de mando;
- criterios de despegue, continuación y cancelación;
- comunicaciones claras con el resto del operativo;
- baterías y logística para intervenciones prolongadas;
- tratamiento y transmisión segura de los datos;
- mantenimiento y control de configuración de los equipos;
- registros de vuelos e incidencias;
- entrenamiento periódico.
La unidad de INFOAR, por ejemplo, está integrada en la Operadora de Emergencias de Aragón y sus miembros han recibido formación específica en seguridad.
El futuro: más capacidad sin sustituir el criterio humano
Los drones pueden mejorar la vigilancia, la detección térmica, el seguimiento del perímetro y el análisis posterior al incendio.
Los sistemas de nueva generación podrían, además, transportar material, asistir a brigadas en lugares inaccesibles o intervenir sobre determinados focos mediante descargas dirigidas.
Pero el desarrollo tecnológico no elimina la necesidad de coordinación, formación y responsabilidad.
El futuro no consiste simplemente en utilizar drones más grandes. Consiste en integrarlos correctamente dentro de un sistema de emergencias en el que cada aeronave, cada piloto y cada equipo de tierra conozcan su función.
RPA LABS: equipos, formación y documentación para operaciones profesionales
En RPA LABS ayudamos a empresas, administraciones y operadores a seleccionar soluciones UAS profesionales, formar a sus pilotos y preparar la documentación necesaria para trabajar con seguridad.
Una operación de emergencia exige analizar el tipo de aeronave, los sensores, las comunicaciones, los procedimientos, la formación del equipo y el entorno operacional.
También requiere una documentación adaptada a la actividad real del operador, no un manual genérico que no contemple los riesgos de la misión.
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Fuentes: Gobierno de Aragón – INFOAR y TECNALIA.



